El primer aniversario de la guerra comercial de Trump

Agresión arancelaria de EE.UU.: amenazas y conclusiones
SP500
Zona clave: 6,700 - 6,800
Compra: 6,850 (en un retroceso tras volver a probar el nivel de 6.750); objetivo 7,100; StopLoss 6,780
Venta: 6,650 (sobre una base fundamental muy negativa); objetivo 6,400; StopLoss 6,720
Desde abril de 2025, Estados Unidos ha pasado de aumentos arancelarios episódicos a una verdadera guerra comercial. En un año, la política de Trump ha desestructurado el comercio global y lo ha trasladado a un formato de acuerdos bilaterales. Esto significa que los aranceles han dejado de ser simplemente un impuesto a las importaciones y se han convertido en un factor macro clave que influye en las divisas, las materias primas y el apetito global por el riesgo.
Trump continúa manipulando la “posibilidad de cancelación de aranceles” (que de hecho ya están suspendidos jurídicamente) dentro de objetivos más amplios. Por cierto, se ha anunciado un nuevo aumento de los aranceles a productos farmacéuticos hasta el 200% para el verano de este año — el próximo gran riesgo sectorial.
Recordemos:
Desde el 2 de abril de 2025, Trump aplica la política de “aranceles recíprocos”, justificándola por una situación económica “extraordinaria” debido a los déficits crónicos del comercio de bienes de EE.UU. El esquema es simple: primero, amenaza máxima; luego, chantaje con la eliminación de aranceles a cambio de lealtad (¡incluida la política!); resultado: acuerdos arancelarios bilaterales. De hecho, EE.UU. ha iniciado el desmantelamiento de la OMC en favor del proteccionismo comercial.
Tras la decisión de febrero de la Corte Suprema de EE.UU. que declaró ilegales los nuevos aranceles, la administración Trump pasó rápidamente a nuevas bases jurídicas para mantener la presión arancelaria.
En la segunda mitad de 2025, la guerra arancelaria pasó al modo de “acuerdos personalizados”; se registraron acuerdos con la UE, China, Corea del Sur, India, Taiwán, el Sudeste Asiático y América Latina. Los aranceles acordados se mantienen en el rango del 10–40%, con condiciones más duras en ciertos sectores (por ejemplo, metales industriales).
Durante este año quedó claro que el objetivo de Trump era mucho más amplio que simplemente aumentar los ingresos presupuestarios.
- Los aranceles funcionan no como un “impuesto”, sino como una herramienta de coerción en negociaciones.
- El mercado no murió — cambió de formato. El comercio global creció más rápido que el PIB, a pesar de los elevados aranceles estadounidenses.
- Los productos de IA (chips, servidores, equipos de red) se convirtieron en un fuerte motor — más del 30% del crecimiento comercial total, con Taiwán, Corea del Sur y el Sudeste Asiático como principales proveedores.
- China perdió, pero no como esperaba Trump. Las importaciones de EE.UU. desde China cayeron un 27% en los primeros 10 meses de 2025, pero el déficit solo se redujo a $202 mil millones; el resto se trasladó a Vietnam y Taiwán.
- Conflicto legal con la Corte Suprema y uso de la Section 122 para abordar el déficit.
Los altos aranceles debían fortalecer el dólar mediante la reducción de importaciones.
Pero el mercado reaccionó negativamente: el dólar se debilitó frente a activos refugio.
El acuerdo EE.UU.-China revirtió esto: el dólar subió y el apetito por riesgo se recuperó.
¿Resultado?
- el dólar dejó de ser beneficiario automático;
- el oro recupera prima política;
- las materias primas caen ante riesgo global;
- los metales reaccionan a los aranceles.
La guerra continúa — ignorarla es ignorar un driver clave del mercado. Será necesario adaptarse.
Así que actuamos con sensatez y evitamos riesgos innecesarios.
¡Buenos beneficios para todos!
