¿Un impuesto a la esclavitud: quién se beneficia?

Estados Unidos propone aranceles de "penalización" contra el trabajo forzoso

SP500

Zona clave: 7,500 - 7,600

Compra: 7,680 (tras una ruptura decisiva por encima de 7,650); objetivo 7,900; StopLoss 7,600

Venta: 7,450 (ante un fuerte contexto fundamental negativo); objetivo 7,350-7,200; StopLoss 7,530

La administración Trump ha propuesto la introducción de nuevos aranceles a las importaciones procedentes de 60 países por el uso de trabajo forzoso. Se asume que los principales socios comerciales de Estados Unidos —desde la Unión Europea hasta India— no han logrado impedir que productos fabricados mediante trabajo forzoso entren en las cadenas globales de suministro.

El principal argumento legal no es que se haya demostrado que cada uno de estos países utilice trabajo forzoso en todos sus sectores exportadores, sino que sus leyes, políticas y prácticas para prevenir y/o hacer cumplir eficazmente las prohibiciones sobre la importación de estos productos se consideran «insuficientes».

Estados Unidos considera que la incapacidad de abordar este tipo de importaciones obliga a los trabajadores estadounidenses a competir en condiciones desiguales. Esta medida añade una nueva capa de riesgo comercial en un momento en que el S&P 500 acaba de cerrar en un nuevo máximo histórico.

Recordemos:

Los nuevos aranceles se basan en investigaciones realizadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una poderosa herramienta legal que probablemente será difícil de revertir en el futuro. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha propuesto aranceles adicionales del 10 % o del 12,5 %. Como medida temporal, Trump había impuesto previamente un gravamen global del 10 % bajo la Sección 122, pero este expirará en julio. La introducción de los nuevos aranceles «laborales» coincidirá con el vencimiento de estas medidas temporales.

Para Estados Unidos, la medida tiene simultáneamente un componente moral y geoeconómico.

Se espera que las economías que prohíben total o parcialmente las importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso enfrenten aranceles adicionales. Así, por ejemplo, Canadá, México, Taiwán y el Reino Unido pagarían una «penalización» del 10 %, mientras que China, Japón, India, Corea del Sur, Brasil y Suiza estarían sujetos a un arancel del 12,5 %.

  • Desde el punto de vista económico, esto parece un intento de transformar el actual sistema estadounidense de lucha contra el trabajo forzoso, pasando de ser un mecanismo para bloquear la entrada de mercancías «contaminadas» a convertirse en una herramienta arancelaria universal contra los socios comerciales.
  • Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos de Trump por restaurar su política arancelaria después de que la Corte Suprema dictaminara en febrero que había excedido su autoridad al utilizar poderes de emergencia para imponer aranceles de amplio alcance.
  • Estados Unidos también está recopilando comentarios públicos sobre la creación de un nuevo «Consejo Comercial EE.UU.-China», acordado tras la reunión de Trump con el presidente chino Xi Jinping. Este organismo podría identificar productos que no sean sensibles a los aranceles y que podrían recibir un trato preferencial incluso si los aranceles generales permanecen vigentes.

Para Trump, el equilibrio político es doble. Este es uno de los pocos casos en los que los aranceles pueden presentarse simultáneamente como una medida para proteger empleos, ejercer presión sobre China, combatir el trabajo esclavo y restaurar el orden en la aplicación de las normas aduaneras. Esta combinación resulta especialmente atractiva para los votantes de los estados industriales.

La propuesta incluye varias excepciones:

  • Las cuotas sobre prendas de vestir y textiles procedentes de determinados países estarán vinculadas al volumen de exportaciones textiles estadounidenses hacia esos mismos países.
  • La carne de res, los tomates, los plátanos, el café, el zumo de naranja y otros productos alimenticios quedan completamente exentos de los aranceles.
  • Los metales (ya sujetos a otros gravámenes), así como determinados combustibles y productos químicos, quedan excluidos.

¿Y cuál es el resultado?

Las empresas con cadenas de suministro globales podrían enfrentarse a mayores aranceles, requisitos documentales más estrictos y nuevas presiones para demostrar la ausencia de trabajo forzoso en toda su cadena de suministro.

La iniciativa se convertirá en una prueba de resistencia para los principales socios comerciales de Estados Unidos. También plantea interrogantes sobre la estabilidad de la tregua con China alcanzada durante la cumbre entre Trump y Xi Jinping en mayo.

Conviene señalar de inmediato que se trata únicamente de una propuesta. Los nuevos aranceles no entrarán en vigor de forma inmediata. Está previsto un período de consultas públicas durante el cual podrán introducirse modificaciones. Los comentarios escritos se aceptarán hasta el 6 de julio, mientras que las audiencias públicas del comité de la Sección 301 comenzarán el 7 de julio.

Así que actuamos con prudencia y evitamos riesgos innecesarios.

¡Beneficios para todos!