Bitcoin y petróleo: correlación sin fórmulas

Cómo los precios de la energía presionan el mercado cripto

BTC/USD

Zona clave: 67,500 - 71,000

Compra: 71,500 (tras una ruptura clara del nivel de 70 000); objetivo 73,500-74,000; StopLoss 70,500

Venta: 67,500 (en un contexto fundamental muy negativo) ; objetivo 63,500; StopLoss 68,500

Los vínculos intermercado ocultos, “oscuros”, se han convertido en la principal tendencia desde el comienzo del año. El conflicto en Oriente Medio está destruyendo la lógica habitual y empuja los precios de la energía al alza, obligando al mercado financiero a reaccionar. Las criptomonedas también han caído en esta trampa.

Utilizando métodos estándar, es casi imposible evaluar la correlación entre el precio del petróleo y el bitcoin: en diferentes condiciones de mercado pueden moverse tanto en sincronía como en direcciones opuestas.

El petróleo, al igual que otros recursos energéticos, no es un motor directo de las criptomonedas. Funciona como un detonador del mercado.

Recordemos:

Los movimientos bruscos del precio del petróleo siempre están relacionados con la geopolítica: conflictos, sanciones, fuerza mayor natural, todo aquello que puede alterar el volumen y la dinámica de los suministros y activar una cadena de cambios en la economía global. En este esquema, el BTC no reacciona al precio del petróleo, sino a los procesos que este pone en marcha:

  • la energía cara provoca un aumento de la inflación;
  • una inflación elevada implica una política más restrictiva de los bancos centrales;
  • el endurecimiento de la política monetaria reduce la liquidez del mercado, el principal “combustible” de los activos de riesgo.

Por lo tanto, hablar de una correlación clara —directa o inversa— no es del todo correcto.

La verdadera relación entre el petróleo y el bitcoin no se manifiesta a través de una liquidez abstracta, sino a través de las expectativas de inflación. La inflación exige una corrección de los tipos de interés: los inversores empiezan a descontar un periodo más largo de política restrictiva de la Fed o incluso la cancelación de ese escenario.

Es entonces cuando se puede observar un movimiento sincronizado entre el mercado cripto y el mercado de materias primas. Así, durante la subida del petróleo por encima de $100 por barril, el bitcoin se movía en sincronía con el Nasdaq, porque los inversores empezaron a percibir la cripto como un activo defensivo.

Esto confirma una vez más que, a corto plazo, el bitcoin sigue siendo una estrategia de salida del riesgo.

Existe también un efecto adicional: el aumento de los precios de la energía suele ir acompañado de un fortalecimiento del dólar, lo que reduce la liquidez global y presiona el mercado cripto. Y hay que tener en cuenta que la energía cara aumenta los costes de los mineros, lo que puede incrementar la oferta de BTC en el mercado debido a la necesidad de cubrir gastos.

Por cierto, en la comunidad cripto circula la opinión de que Irán pudo haber acumulado y vendido grandes volúmenes de bitcoin durante muchos años utilizando energía barata. Es decir, la minería de BTC con un coste extremadamente bajo podría haber creado una presión oculta constante sobre el mercado. Tras los ataques a la infraestructura energética, ese canal supuestamente desapareció, pero no existen pruebas directas de ello.

Si los altos precios de la energía se mantienen, la situación cambia. El petróleo caro empieza a frenar la economía: aumentan los costes de las empresas, cae la demanda de los consumidores y se desacelera la producción. En algún momento el mercado empieza a descontar no la inflación, sino la recesión.

Y entonces el comportamiento de las criptomonedas cambia: la reacción pasa a las expectativas de flexibilización de la política monetaria, es decir, al regreso de la liquidez. En otras palabras, el mismo shock petrolero que inicialmente presionaba al bitcoin crea las condiciones para su recuperación.

Normalmente hay que esperar 2–3 meses para ver ese giro.

¿Y cuál es el resultado?

El bitcoin todavía no tiene un papel claro en el sistema financiero mundial. A veces se comporta como un activo de riesgo y cae junto con las acciones, pero en cuanto disminuye la confianza general en las finanzas tradicionales, la cripto empieza a atraer capital de inversión.

Así que un shock petrolero aparentemente estándar puede producir efectos opuestos en distintos periodos.

Por ejemplo, todos los conflictos militares en los que ha participado Estados Unidos acabaron finalmente con una expansión de la masa monetaria. Y entonces las crisis energéticas crean oportunidades para ganar dinero con activos no tradicionales.

Lo importante no es cómo ni hacia dónde se mueve el petróleo, sino cuánto tiempo dura la reacción del mercado a ese movimiento y qué medidas adoptan los reguladores monetarios.

Mientras el bitcoin siga equilibrándose entre dos papeles —activo de riesgo y alternativa del mercado— su reacción ante estos acontecimientos seguirá cambiando. Pero es totalmente posible detectar y aprovechar esta correlación.

Así que actuamos con sensatez y evitamos riesgos innecesarios.

¡Buenos beneficios para todos!