El mercado se prepara para una nueva ola de inflación

Por qué el petróleo ya no es el indicador más importante
XBR/USD
Zona clave: 81.50 - 85.00
Compra: 86.50 (con un sólido respaldo de factores fundamentales positivos); objetivo 90.00; StopLoss 85.70
Venta: 80.00 (tras una ruptura decisiva por debajo de 81.00); objetivo 76.50-75.00; StopLoss 80.70
Mientras los inversores siguen debatiendo si el Brent logrará mantenerse por encima de los 80 dólares por barril, el mercado de combustibles refinados ya está enviando una señal mucho más alarmante. El petróleo crudo ha dejado de reflejar el verdadero coste de la energía para la economía mundial.
Hoy es el diésel el que determina el coste de la logística global, la producción industrial, la minería y la agricultura. Y su precio actual ya refleja un escenario de crisis energética a gran escala.
Recordatorio:
Durante la sesión del 13 de julio, el Brent cotizaba en torno a los 78–79 dólares por barril, mientras que los futuros europeos del gasóleo de bajo contenido en azufre superaban los 1.050 dólares por tonelada métrica, lo que equivale aproximadamente a 141–142 dólares por barril. El contrato estadounidense de ULSD cotizaba incluso más alto, alrededor de 154 dólares por barril en términos equivalentes. En otras palabras, el mercado de combustibles refinados ya está valorando la energía en casi el doble del precio del petróleo crudo.
La diferencia entre el precio del petróleo y el del diésel ha alcanzado niveles récord: los márgenes de refinación se han vuelto más caros que la propia materia prima.
Los márgenes de refinación del diésel en Europa se acercaron a los 60–65 dólares por barril, mientras que en algunos centros de negociación de Estados Unidos superaron los 80 dólares. En la práctica, el mercado está indicando que el verdadero problema ya no es la producción de petróleo, sino la producción y el suministro de combustibles refinados.
- Rusia ha suspendido temporalmente las exportaciones de diésel. La decisión fue motivada por los ataques contra las refinerías y la necesidad de estabilizar el suministro interno de combustible. Para Europa, el norte de África, Turquía y Brasil, esto implica una competencia más intensa por fuentes alternativas de suministro de diésel.
- La prima de riesgo geopolítico sigue siendo elevada. Cualquier interrupción del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz o del mar Rojo afecta mucho más a los productos petrolíferos refinados que al propio petróleo crudo. Como consecuencia, el mercado físico de combustibles se está tensionando mucho más rápido que el mercado del crudo.
- El último informe de la AIE mostró una inesperada caída de aproximadamente 5 millones de barriles en las reservas estadounidenses de destilados, a pesar de que los analistas esperaban un aumento. Esto confirma que la demanda de diésel sigue siendo fuerte incluso cuando la economía mundial se desacelera.
- El aumento de los márgenes de refinación del diésel actúa como un indicador adelantado de la inflación. Aún no se ha reflejado plenamente en los datos del IPC, en los beneficios empresariales ni en las expectativas de los bancos centrales, pero ya está incorporado en los costes operativos de las empresas.
- Los primeros sectores que probablemente sufrirán presión sobre sus márgenes serán la logística, las aerolíneas, la agricultura, la minería y las cadenas minoristas con amplias redes de suministro.
¿Qué significa esto?
La inflación real no comienza cuando el petróleo alcanza los 100 dólares por barril. Comienza cuando el diésel se vuelve tan caro que cambia de forma fundamental la economía del transporte, la producción industrial y el comercio mundial.
Para los traders, seguir únicamente el Brent ya no es suficiente. También es necesario prestar mucha atención a:
- la evolución del gasóleo europeo y del ULSD estadounidense en relación con el Brent y el WTI;
- los informes semanales de la AIE sobre las reservas de destilados;
- los informes de resultados de las principales empresas logísticas del mundo.
El petróleo crudo puede estabilizarse en la zona de los 70–80 dólares, pero las empresas de transporte, agricultura, construcción y minería no compran Brent: compran diésel. Es el precio de los destilados el que determina los costes del transporte de mercancías, la producción de alimentos, el funcionamiento de la maquinaria pesada y la generación eléctrica de respaldo.
Un choque inflacionario ya no requiere que el petróleo supere los 100 dólares por barril. Basta con que el crudo se mantenga en torno a los 75–80 dólares mientras el diésel permanezca por encima de los 130–140 dólares por barril. En ese escenario, la economía mundial se enfrentará a una energía cara sin que exista una crisis evidente en el mercado del petróleo.
El petróleo crudo todavía parece relativamente estable. Sin embargo, el diésel ya cotiza como si una gran interrupción estuviera a la vuelta de la esquina.
Así que actuemos con prudencia y evitemos asumir riesgos innecesarios.
¡Operaciones rentables para todos!