San Francisco intercambia viviendas por acciones de IA

En EE. UU., la gente compra bienes raíces con acciones que aún no existen

NQ100

Zona clave: 29,000 -29,500

Compra: 30,000 (con un sólido respaldo de factores fundamentales); objetivo 31,500-32,500; StopLoss 29,400

Venta: 28,500 (tras un retroceso después de volver a probar el nivel de 29,000); objetivo 26,500; StopLoss 29,200

En San Francisco ya es posible comprar una vivienda utilizando acciones de OpenAI o Anthropic. Solo hay un problema: ninguna de las dos compañías ha realizado una IPO y sus acciones aún no cotizan en bolsa. Los analistas ya empiezan a establecer paralelismos con anteriores burbujas de activos.

El mercado inmobiliario vuelve a convertirse en un derivado del mercado tecnológico. Ya están apareciendo anuncios de viviendas cuyos propietarios están dispuestos a aceptar acciones privadas de OpenAI o Anthropic como forma de pago. Esto demuestra que la valoración esperada de futuras IPO ya está empezando a influir en los activos reales mucho antes de que exista un mercado público con liquidez.

Recordatorio:

La euforia del mercado inmobiliario se refleja en los precios. Durante el primer semestre de 2026, se vendieron 144 viviendas en San Francisco por al menos 1 millón de dólares por encima de su precio inicial de venta. Un año antes solo se habían registrado ocho operaciones de este tipo, lo que supone un aumento de dieciocho veces. Solo en junio se cerraron 44 ventas de este tipo.

  • Esto no significa que el número de viviendas con un valor superior a 1 millón de dólares aumentara de 8 a 144. Se refiere a viviendas vendidas por al menos 1 millón de dólares por encima de su precio inicial de publicación.
  • Existe otro matiz importante: los vendedores locales suelen publicar deliberadamente sus viviendas por debajo del valor de mercado para provocar guerras de ofertas entre los compradores. Aun así, la magnitud de las primas refleja claramente la fortaleza de la demanda especulativa.
  • Al mismo tiempo, el número de viviendas disponibles ha disminuido aproximadamente entre un 40% y un 45%, lo que significa que incluso una entrada relativamente modesta de riqueza procedente del sector tecnológico está provocando un aumento desproporcionado de los precios de la vivienda.
  • El segmento más activo del mercado sigue siendo el de viviendas con precios entre 2 y 5 millones de dólares, mientras que el número de operaciones superiores a los 5 millones de dólares se ha más que duplicado.

Los empleados de estas empresas están solicitando préstamos utilizando como garantía sus acciones privadas, vendiendo participaciones a través de vehículos especializados del mercado secundario o comprando viviendas antes de una IPO por temor a que miles de compañeros entren simultáneamente en el mercado tras la salida a bolsa. Según estimaciones aproximadas, la riqueza combinada de los actuales y antiguos empleados de OpenAI y Anthropic tras posibles IPO podría, en teoría, ser suficiente para adquirir alrededor del 29% de todo el parque inmobiliario de San Francisco.

Sin embargo, este sigue siendo un escenario hipotético. No se trata de un auge inmobiliario a nivel nacional, sino de una revalorización localizada de los inmuebles en torno a los centros donde se está generando la riqueza vinculada a la inteligencia artificial.

El problema es que las acciones privadas de empresas no cotizadas no pueden valorarse con el mismo grado de confianza que los valores negociados en bolsa. El mercado secundario carece de transparencia, las operaciones se realizan con distintos descuentos y restricciones, y la valoración final de una IPO puede diferir considerablemente de los precios implícitos en las transacciones mediante SPV.

Si OpenAI o Anthropic reciben valoraciones inferiores a las esperadas, retrasan sus IPO o imponen restricciones de bloqueo (lock-up) más estrictas que impidan a los empleados vender rápidamente sus acciones, el flujo de capital esperado hacia el mercado inmobiliario podría ser mucho menor de lo que actualmente supone el mercado. En ese caso, los compradores se quedarían con viviendas adquiridas a precios que reflejan un éxito tecnológico futuro, mientras afrontan hoy el pago de hipotecas, impuestos y costes de mantenimiento.

Actualmente, miles de inversores en San Francisco siguen muy de cerca las valoraciones del mercado secundario, los calendarios de las IPO, la actividad de las ofertas de compra (tender offers), los préstamos garantizados con acciones privadas, las ventas de viviendas con precios superiores a 5 millones de dólares y la diferencia entre el precio final de venta y el precio inicial de publicación. Cualquier caída en las valoraciones del mercado secundario o un aplazamiento de las IPO probablemente se convertiría en una señal temprana de enfriamiento del mercado.

¿Qué significa esto?

El San Francisco de hoy todavía no está repitiendo el patrón que condujo a la crisis inmobiliaria asociada con 2007. En aquel momento, la burbuja estaba impulsada por una concesión masiva de hipotecas, estándares de crédito poco rigurosos, un endeudamiento excesivo de los hogares y la titulización de préstamos de baja calidad.

Hoy, la demanda en San Francisco se concentra entre empleados tecnológicos con altos ingresos y propietarios de capital, mientras que la escasez de viviendas sigue siendo estructural. Como resultado, la situación actual se parece mucho más a la de finales de la década de 1990: el mercado inmobiliario está capitalizando una riqueza tecnológica esperada que todavía no se ha convertido en liquidez.

Sin embargo, el mercado ya está intercambiando viviendas reales por la confianza en la futura valoración de empresas cuyas acciones aún no pueden negociarse libremente. La verdadera cuestión no es si existe el auge de la IA, sino cuántos años de crecimiento futuro ya han sido incorporados al precio de cada metro cuadrado de San Francisco.

¿Se está volviendo demasiado cara la fe en la tecnología?

Así que actuemos con prudencia y evitemos asumir riesgos innecesarios.

¡Beneficios para todos!