El mercado bursátil sigue creciendo contra las reglas

Por qué la política es más peligrosa que la guerra
SP500
Zona clave: 6,850 - 6,950
Compra: 7,000 (sobre una base fundamental muy positiva); objetivo 7,100-7,150; StopLoss 6,950
Venta: 6,850 (tras superar con solidez el nivel de 6870); objetivo 6,750-6,700; StopLoss 6,900
En los últimos años se observa una paradoja: los mercados bursátiles muestran resiliencia o una rápida recuperación tras graves choques geopolíticos, aunque, según la teoría, incluso la amenaza de una guerra genera incertidumbre y riesgos.
Los principales índices bursátiles prácticamente ignoran los conflictos militares, y la ausencia de reacción, por ejemplo, ante posibles ataques de Estados Unidos contra Irán, provoca incomprensión entre los participantes minoristas, rozando el pánico.
Además:
- La política económica inadecuada de Trump provoca salida de capitales de Estados Unidos.
- Los grandes actores del mercado de bonos ajustan sus estrategias y reducen inversiones en activos estadounidenses.
- La desacreditación de la idea de independencia de la Fed conduce a un aumento de las expectativas inflacionarias y de las tasas de interés.
Sin embargo, la dinámica del S&P 500, Nasdaq 100 y Russell 2000 no muestra ni siquiera indicios de una corrección técnica. La situación parece una rotación clásica de capital: cuando se agota el potencial de crecimiento de las grandes empresas, el dinero fluye hacia las medianas y pequeñas, impulsando nuevamente los índices al alza.
Por ejemplo:
- En respuesta a la escalada del conflicto Israel–Irán, el S&P 500 prácticamente no se movió, pese a las expectativas de subidas del petróleo y al aumento de la tensión. El índice se mantuvo cerca de los niveles previos a las hostilidades.
- Durante los ataques de Israel contra Irán, los mercados cayeron inicialmente (los futuros del S&P 500 y Nasdaq bajaron aproximadamente un ~1,5–1,8 %), pero luego casi recuperaron por completo las pérdidas.
- Los analistas señalan que muchos participantes consideran las últimas escaladas como locales y no sistémicas, lo que reduce el riesgo de una venta masiva.
La reacción inicial puede ser negativa, pero por lo general no se produce una caída prolongada y profunda: los mercados se corrigen rápidamente al alza o permanecen en niveles anteriores.
Lo más probable es que estemos observando una manipulación clásica del mercado. Una gran parte de los participantes no correlaciona los riesgos de guerra con las cotizaciones. Los creadores de mercado “dibujan” una tendencia alcista mediante compras spot manipulativas, y los inversores minoristas se apresuran a entrar en un nuevo ciclo de crecimiento, una especie de pump al estilo del mercado cripto.
En realidad, existe una explicación lógica para esta reacción.
- La geopolítica es un factor de riesgo, pero para los inversores a largo plazo los fundamentos económicos y los resultados corporativos siguen siendo prioritarios.
- Los mercados bursátiles no “ignoran” los conflictos militares: evalúan su impacto a través de la probabilidad de un choque sistémico en los factores económicos.
- Mientras el conflicto siga siendo local, sin amenaza de una crisis energética o económica a gran escala, los mercados continúan recuperándose tras la caída especulativa inicial.
- El comportamiento de los inversores está determinado no por eventos aislados, sino por el panorama general de riesgos, la política monetaria, los beneficios corporativos y las probabilidades de una mayor escalada.
Los participantes del mercado ven que la mayoría de los conflictos modernos siguen siendo locales o aislados, sin un choque fundamental para las cadenas de suministro globales o el sistema financiero. Por ejemplo, en Israel e Irán no existe una amenaza directa para el equilibrio energético mundial, y en Ucrania las sanciones y la reconfiguración logística ya están descontadas por los mercados.
Las bajas primas de riesgo y la alta proporción de inversores institucionales con estrategias algorítmicas hacen que los mercados “digeran” más rápidamente la información de choque.
Hoy en día, los modelos de trading no se basan en noticias, sino en la evaluación de probabilidades de escenarios y su impacto económico. Mientras la probabilidad de una escalada más grave se considere baja, los participantes permanecen en activos de riesgo.
La probabilidad de una gran crisis energética es actualmente percibida como baja por el mercado, ya que los productores de petróleo aumentan la producción en otras regiones y las reservas estratégicas suavizan los choques.
Qué se puede considerar al operar en períodos de amenazas militares:
- No cerrar posiciones en activos de riesgo basándose únicamente en noticias geopolíticas si no hay confirmación de un deterioro fundamental de los datos.
- Utilizar opciones sobre petróleo y oro como cobertura en períodos de alta volatilidad.
- Diversificar las inversiones por sectores hacia empresas de defensa, materias primas y acciones cíclicas de consumo.
Así que actuamos con sensatez y evitamos riesgos innecesarios.
¡Buenos beneficios para todos!
